La horda mongoliana

Vamos muy mal de tiempo. Hay que entregar un proyecto en quince días y el equipo está muy presionado, y es muy posible que el desarrollo no se concluya en el plazo previsto…

Los directivos no quieren correr el riesgo de perder a un cliente importante, e insisten en que el producto quede listo en el plazo previsto. Lo que no saben, o si lo saben no les importa, es que ese plazo era imposible de cumplir desde un primer momento… una vez más, las fechas las fijó un gestor en vez de un informático.

Los jefes se han reunido y han acordado que lo mejor es contratar a más personal para que se integre en el equipo… “si en vez de trabajar cinco personas, trabajan diez, lógicamente el proyecto se terminará en la mitad del tiempo previsto?. El equipo directivo sonríe satisfecho y cinco nuevos trabajadores se incorporan al equipo.

Dos semanas después, se cumple el plazo y el proyecto no está terminado… los directivos, confundidos, piden explicaciones al equipo técnico, que les dice que lejos de hacerles avanzar más rápido, las nuevas incorporaciones les hicieron ir aún más lentos…

¿Qué ha pasado?

Los directivos olvidaron que más personal no implica una mayor velocidad en el desarrollo, y han caído en la trampa conocida en la ingeniería del software como “La horda mongoliana?, que se resumen en “si no da tiempo, contrata a más gente?. Es posible que a primera vista esa forma de pensar parezca lógica, pero cuando uno lo piensa se da cuenta del grave error que supone.

horda.jpg

Imaginemos que tenemos que construir un muro de ladrillo de un metro de alto y disponemos de dos albañiles que tardarán, pongamos, un día en terminarlo. Nadie nos garantiza que 24 albañiles lo construirán en una hora… de hecho es posible que tarden hasta más del día inicial, porque tendrían que coordinarse muy bien para alcanzar cierto rendimiento.

El ejemplo del muro nos desvela uno de los dos fenómenos que intervienen en el problema de la horda mongoliana: más medios son más difíciles de coordinar. El otro fenómeno que concurre es muy interesante, y consiste en que las personas tardamos en rendir al 100% al incorporarnos a un equipo: tenemos que aprender cómo se trabaja en la empresa, ponernos al día de los procedimientos, entender lo que se está desarrollando y en menor medida, necesitamos tomar un poco de relación con nuestros compañeros.

Para evitar caer en estos fallos tan lamentables como frecuentes es necesario escuchar al equipo de desarrollo antes de fijar los plazos de entrega, y dentro de unos límites, llegar a un consenso con los trabajadores. Si la presión es grande, puede ser mejor idea incrementar la jornada de los técnicos y pagarles las horas extra (lo cual a veces no interesa, pero esa es otra historia).

Si no queda más remedio que contratar a personal ajeno, es donde nos ayudará el contar con procesos sistemáticos de ingeniería que nos permitirán que el nuevo equipo se adapte con rapidez al desarrollo existente.

Una de conclusiones descabelladas

Recientemente, y por romper con la tradición, dedicamos un par de artículos (1 y 2) a analizar una parte del panorama actual de la informática. Está claro que nos encontramos ante un escenario decisivo, y este escenario va a influir en gran medida en nuestro futuro inmediato.

Basándome en los delirios de estos dos artículos, he creído conveniente escribir algunas conclusiones que extraigo de todo esto, y que están relacionadas con la previsible evolución del mercado y de las grandes compañías.

Pues bien, a fecha 17 de octubre de 2006, y a las 8:15 de la mañana (esto tiene más mérito), yo predigo que… :-P

Microsoft abandonará progresivamente el desarrollo de sistemas para ordenadores personales convencionales. Así, dentro de unos años Microsoft basará su oferta en sistemas de telefonía, informática móvil, entretenimiento y respuestas empresariales (como hace ahora IBM, por ejemplo). En este marco, asistiremos a la firma de algún convenio de colaboración con empresas de comunicaciones.

Apple y Google firmarán un acuerdo a corto plazo, posiblemente en torno al acceso a contenidos en iTunes Store, o sobre las características de Safari (el navegador de Internet de los Mac). Los rumores lo confirman. La relación entre estas dos empresas se estrecha y nos hace soñar con un idilio…

Google y el software libre se llevarán cada día mejor. No parece del todo descabellado que el buscador termine desarrollando su propio sistema operativo, basado en Linux; pero en cualquier caso puede obtener un enorme beneficio de esta colaboración. Lo mismo pasará con Apple: una de sus mejores decisiones fue basar MacOS X en Unix, gracias a la cual estamos asistiendo a un enorme incremento del software libre diseñado para Mac. Esto beneficia muchísimo a la compañía de la manzanita, por cuanto suple la tradicional carencia de software para sus sistemas.

Todo esto responde a una idea muy clara: progresivamente, quizás de aquí a dos o tres años, las compañías de segunda línea de batalla comenzarán a unirse entre ellas como forma de hacer frente al monopolio de una sola. Cómo se desarrollará la informática en estas circunstancias es un misterio, pero en mi particular bola de cristal se asomaban algunas pistas que he querido compartir con ustedes :-)

Curso de ética ingenieril (II)

¿Qué eso del Curso de ética ingenieril? Su origen puede leerse en esta entrada…

Dicho esto, empecemos poniendo los hechos en contexto. Estaba yo la semana pasada instalando los controladores de la impresora en mi terminal. Dormido, desprevenido y bastante aburrido (lo bastante como para leer las ventanitas de publicidad que aparecen durante la instalación…)

Cómo prever que a la vuelta de la esquina me esperaba esta fantástica pantalla…

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… en la que puede leerse el texto:

servicio técnico y asistencia HP apremiados.

Lo que está claro es que por lo menos son sinceros… Tienen prisa y lo dicen abiertamente. «No nos toques las narices con una llamada larga que tenemos cosas que hacer». Apremiados estamos, oyes.

Aunque bien mirado (imaginen estos mismos razonamientos a las nueve de la mañana), también puede ser que nunca han recibido un premio. Y lo proclaman a los cuatro vientos, quizás en un intento por ablandar las voluntades de quienes los conceden. Qué desesperación, pardiez. Apenado, pregunté a mi compañero si deberíamos galardonar nosotros a HP, pero no
nos pusimos de acuerdo. Por otro lado, el jefe se negaba rotundamente, argumentando que no podíamos premiar un servicio técnico que tenía tantas prisas en atender a sus clientes… total, un desastre.

Al final no hubo manera. Yo ese día volví a casa muy triste, pensando en los pobres técnicos de HP. La verdad es que no sé qué es peor: si andar con prisas todo el día o que encima de eso no quieran premiarte. Una pena…

Entender la situación (II)

Nota: Este artículo es continuación de Entender la situación (I).

Casi todo el mundo ha oído hablar cosas buenas de Linux, pero poca gente se atreve a intentarlo. Básicamente hay dos motivos para ello: los usuarios no están dispuestos a hacer el esfuerzo de instalarlo y resulta complicado de utilizar. Sin embargo, es previsible que en los próximos años, Linux comience a encontrarse preinstalado en ciertos ordenadores para abaratar costes. Por otro lado, la facilidad de uso tiende a incrementarse, de modo que es previsible que este sistema comience a generalizarse en un plazo de cinco o seis años.

Por otro lado, a Microsoft le quedan dos opciones si quiere seguir vendiendo software: impedir a cualquier precio la piratería o buscar una manera alternativa para financiarlo. Si logran que todos los usuarios de Windows paguen los 140€ de la licencia, será posiblemente la mayor victoria del software libre, cuyo mayor competidor paradójicamente es la piratería: muchos usuarios no estarán dispuestos a pagar a Microsoft y tendrán un incentivo para pasarse a Linux. La otra opción es que MS consiga vendernos sus sistemas de otra manera, por ejemplo, como parte de móviles, PDAs o consolas.

Esto no lo digo yo, sino que lo saben muy bien en Microsoft. En el mercado actual, el secreto es fabricar hardware para vender el software. De otra manera es cada vez más complicado cobrar por los programas, debido a la piratería y a la amenaza del software libre.

Es un problema que no tienen en Apple: la ventaja que tienen sobre Microsoft no es otra que el hecho de la primera es una compañía muy veterana en el desarrollo de dispositivos físicos, mientras que la segunda se ha centrado en el software. Sin embargo, mientras que todo el mundo tiene una copia pirata de software Microsoft, nadie puede piratear un iPod o un Mac. Está clara cual será la tendencia del mercado entonces. Y Apple lo sabe.

La idea general de los movimientos de las grandes compañías está basada en la diversificación. A Apple no le ha ido nada mal vendiendo un pequeño reproductor de mp3 y música en iTunes Store. A Microsoft le han salido bastante bien sus aproximaciones al entretenimiento con la X-Box. Por su lado, en Google son los reyes de la diversidad: por probabilidad, uno de sus productos terminará triunfando más que otro.

En este momento, Google es el sistema de búsqueda más utilizado, y su modelo de negocio, aparte de un misterio, parece bastante estable. Posiblemente su éxito va a basarse a medio plazo en integrar en una única plataforma la interacción de los usuarios con Internet. Por fuerza, tiene que existir una rentabilidad de todo esto, y de momento, la publicidad parece ser la vía perfecta. En cierto sentido, Google era un gigante con pies de barro, pero poco ha poco ese barro se ha ido secando hasta afianzar a la compañía como una de las más interesantes.

Google ha encontrado en el software libre una forma ideal de promocionar su filosofía. Puede que directamente no saque ni un dólar, pero a largo plazo está bien claro que saldrá ganando: una colaboración con el mundo libre provocará previsiblemente el efecto recíproco: en realidad, el secreto está en que lo interesante para Google no es vender las aplicaciones, sino beneficiarse de ellas de alguna manera. ¿Por qué apoya a Firefox? Porque en Internet Explorer la página de búsqueda es obligatoriamente MSN Search, así que parece buena idea promover el uso de Firefox: más usuarios de Firefox representan más búsquedas (la página de inicio y el motor de búsqueda en Firefox es Google) y más búsquedas representan más ingresos por la publicidad.

Los planes de la compañía son, como digo, prácticamente un enigma, pero a la vista de sus movimientos, la idea es estar presente en todos los aspectos de la vida internetera y seguir siendo la base de la recuperación de la información. La información es poder. Y en Google lo saben.

Con este panorama, ¿cuál es la situación y qué opciones de futuro tienen las compañías?

Micosoft sabe que debe ponerse al día en la fabricación de hardware de utilidad y entretenimiento, y en diseñar software para esos dispositivos. Dependiendo de la evolución del software libre, puede que desarrollar software para los ordenadores y querer cobrar por ello acabe siendo ridículo.

Apple sabe que está en la buena senda, y se esforzará en mantener el dominio en el mercado musical. Al tiempo, es consciente de que debe reforzar su presencia si no quiere volver a acabar al borde de la ruina, arrinconada por decisiones equivocadas como hasta ahora.

Google sabe que la información es importante, y que tan importante como la información en sí es saber encontrarla. Aunque también saben que debe diversificar su oferta y apoyarse en la oferta de hardware si quieren dominar el mundo.

Las conclusiones que saco de todo esto son un poco extrañas y he decidido no estropear el artículo con mis desvaríos. Creo que las presentaré en una nueva entrada si son lo suficientemente interesantes…

¡Feliz puente!

Entender la situación (I)

El panorama es complejo pero nunca ha sido más interesante. Ayer nos despertábamos con la noticia de la compra de YouTube por parte de Google. Muchos piensan que se trata de un error por parte de la compañía: YouTube no genera apenas beneficios y sí muchas demandas por violaciones de copyright, una cantidad de tráfico difícil de asumir y otros inconvenientes. Desde mi punto de vista, no creo que Google vaya a equivocarse a estas alturas de la película: si ha adquirido YouTube es porque sabe que va a poder rentabilizarlo de alguna manera. Hay que recordar que al buscador le ha ido muy bien con ese tipo de decisiones aparentemente absurdas.

ib_ipod_hero.jpgHay muchas más circunstancias interesantes en el panorama informático comercial, como el sorprendente resurgimiento de Apple. Sobre esto hay mucho que decir, pero lo cierto es que buena parte de la popularidad y la actual solvencia de la compañía de la manzana se debe al éxito del iPod. De hecho, el incremento de ventas y la altísima rentabilidad de este dispositivo ha permitido a Apple disponer de capital que dedicar a nuevos desarrollos con los que ha incrementado su cuota de mercado de manera significativa, al tiempo que ha permitido que la empresa se fijara en un mercado sin explotar: el de la distribución de contenidos bajo pago: iTunes está teniendo un éxito devastador.

No podemos olvidar a Microsoft, que desde mi punto de vista atraviesa horas bajas, por estar algo a la cola en los grandes mercados actuales: la oferta de contenidos y el diseño de dispositivos destinados al entretenimiento. La razón de ello es clara: tradicionalmente, el gigante americano se ha centrado en el software de aplicación (Ms Office) y de sistemas (Windows). Recientemente se ha puesto las pilas desarrollando la Xbox, dirigida al mercado de entretenimiento, y el Zune (un reproductor de mp3 más grande y más feo que el iPod, siempre en mi opinión). Así que MS se apunta tarde y un poco mal al carro del nuevo negocio, pero el caso es que sigue estando allí dispuesto a dar la batalla.

Vender aplicaciones es cada más complicado por culpa del cuarto invitado al banquete: Linux y todo lo que representa. Hace unos años nadie lo conocía, y sin embargo, hoy cada vez resulta más popular. La expansión del software libre y su modelo de desarrollo tiene implicaciones importantísimas en la forma en que estos tres gigantes organizarán su negocio para los próximos años.

Nos encontramos frente a un punto de inflexión en los modelos de negocio de las grandes corporaciones tecnológicas… cómo se va a desarrollar todo esto es un enigma, pero intentaremos encontrar algunas pistas en la siguiente entrega…

Haciendo la vida más fácil

Muchos días pienso que la vida tal como la conocemos sería mucho más interesante si incorporara ciertas mejoras que nos ha traído la informática. Para empezar ¿a quién no le gustaría disponer de una tecla “deshacer? en su día a día? ¿Nunca se ha arrepentido de algo que ha hecho? ¿No sería fantástico poder pulsar Ctrl + Z y olvidarse del asunto?

A veces también me gustaría poder “guardar partida?, como en los juegos de ordenador, donde puedes grabar tu evolución antes de aventurarte a correr riesgos. Si la cosa sale mal, siempre puedes volver al punto anterior e intentarlo de nuevo. Esto me parece particularmente interesante a la hora de hacer proposiciones indecentes. Es decir, está uno en el bar, guarda la partida e intenta una forma original de aparecer en la vida de esa chica del fondo de la barra. Si no funciona no pasa nada, vuelve uno a cargar la partida y a probar suerte de otra manera… ¡éxito garantizado!

Siguiendo con los videojuegos, si se pudieran activar trucos en la vida real podríamos poner modo invisible para irnos sin pagar del restaurante, o el modo invencible para salir victoriosos de una pelea callejera, al más puro estilo Street Fighter :-P ¿Y qué hay de las búsquedas? Cuando se nos pierde el mando de la televisión podríamos teclear en un cuadro “mando a distancia?, y nos aparecerían los mandos encontrados: Mando del equipo de música. Mando de la tele. Mando del aire acondicionado. También podríamos encontrar el móvil sin tener que llamarnos a nosotros mismos (qué gesto tan ridículo, por cierto, millones de años de evolución para eso…)

Cuanto más lo pienso más me gusta la idea… no parece muy posible que nos lleguen estas mejoras, pero yo conservaré siempre la esperanza :-) ¿Quién no se ilusiona al pensar en copiar y pegar su dinero las veces que desee?

A vueltas con la información

Es complicado ponerse de acuerdo sobre una definición de lo que es la información, aunque utilizando una aproximación tecnológica podemos identificarla con un concepto que encapsula (o representa) el estado de un sistema. Desde un punto de vista práctico, hay que decir que no nos interesa la información en sí, sino la manera en que podamos compartirla.

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Los humanos nos transmitimos conocimientos o sensaciones de muchas maneras: podemos, por ejemplo, hacerlo a través de nuestro lenguaje corporal. Una mirada, una seña, una sonrisa… no responden a una formalidad informativa, sino a un conocimiento conceptual que compartimos, a un protocolo no escrito. Están basadas, por tanto, en habilidades de tipo cultural. Incluso podemos decir una cosa y que nuestro interlocutor entienda que en realidad pensamos lo contrario (intente ser sarcástico con su ordenador, a ver cómo le va…)

Sin embargo, otras muchas veces, escribimos ideas o pensamientos, siguiendo un esquema fonético, con lo cual estamos realizando una conversión de información a lo que llamaremos datos. Parece complicado digitalizar nuestro pensamiento como tal y enviárselo a otra persona electrónicamente, pero sí que es posible escribir ese pensamiento y digitalizar ese texto. Posiblemente gracias a esta facilidad para representar conceptos de una manera formal ha podido desarrollarse la humanidad. En el fondo, y aplicando una visión abstracta, representar la información de una manera convencional ha permitido un enriquecedor intercambio al posibilitar la transmisión de conocimiento.

Nótese que utilizamos dos términos diferentes para expresar realidades diferentes: una cosa es la información (el conocimiento en sí) y otra su representación: los datos. Para entender esto, podemos hacer una prueba: yo tengo veinte discos sobre la mesa, y es algo que sé: es la información. Ahora bien, puedo representarlo como datos, escribiendo “20?, “XX?, “10100?, o lo que desee. Insisto: información no son datos.

De esta sutil diferencia parte el abismo que nos separa de las máquinas. No se puede decir que los ordenadores sean estúpidos porque sería como decir que una batidora es antipática. Quienes menosprecien a los ordenadores por no ser inteligentes deberían intentar resolver en un segundo una operación como 129238237429 x 128223472… y entonces habría que replantearse quién es el inútil aquí.

Parece claro entonces que nos movemos en dominios distintos: los humanos podemos procesar la información como un conjunto, y los ordenadores sólo podrán manejarla si les es descompuesta en datos digitalizables. Simplificando a lo bestia, hay dos planos: humanos e información, ordenadores y datos. Para que estos dos planos puedan comunicarse es preciso establecer mecanismos capaces de convertir información en datos y viceversa. Los tenemos.

Escribo esto para poner de relieve el hecho de que los ordenadores necesitan hacer un tratamiento ordenado y sistemático de la información que les llega, para lo cual no vale todo: son necesarios unos formalismos que sirvan para ordenar los datos. Y de esos formalismos nos ocuparemos próximamente.

No pierda ni un bit

Ningún programa podrá convertir su ordenador en algo seguro, por mucho que intenten venderle la idea contraria… sólo un usuario bien informado y atento conseguirá evitar que su ordenador (y la información que guarda en él) se vean dañados o comprometidos.

No nos bastan herramientas para estar a salvo: además tenemos que saber utilizarlas. Una aspirina no me servirá de nada si me empeño en asimilarla por frotación contra la piel. Y no me servirá de mucho si insisto en bailar a diario bajo la lluvia completamente desnudo, aún suponiendo que sepa cómo medicarme… (Vaya, vuelven mis ejemplos estúpidos).

Bueno, la cosa va de seguridad y ordenadores. Más que de aprender a tomar aspirinas, la idea es aprender a no resfriarnos… Les he preparado también una serie de trucos viles para ayudarles (lo del nombre es una larga historia).

La seguridad no es un fin en sí misma, sino un medio con un objetivo final muy claro: no perder datos. Y generalmente, almacenamos dos tipos de conjuntos de datos en el ordenador: archivos (fotos, documentos…) y programas ejecutables (el Word, el Firefox… esas cosas, vaya).

De entrada, no vale mucho la pena que nos preocupemos por las aplicaciones: pueden solicitarse o descargarse de nuevo si desaparecen. Sin embargo, si perdemos las fotos de las vacaciones lo haremos para siempre… no podemos pedirlas de nuevo al fabricante y no podemos confiar en que otras personas guarden copias. Lo mismo nos sucederá si perdemos la única copia que tenemos de la tesis… podemos encontrarnos en un complicado aprieto.

Truco vil: preocúpese únicamente de sus archivos (fotos, documentos…)

Hay que empezar comprendiendo que por muy dura que sea la amenaza, quedará minimizada si disponemos de una copia de seguridad de nuestros datos. Quiero decir con esto que aunque el virus de moda sea absolutamente destructivo, poco perjuicio podrá causarnos si tenemos copia de todo (salvo perder unas horas en reinstalar el sistema, en el peor caso).

Nadie se preocupa si se le quema una fotocopia del DNI. La ventaja añadida del ordenador es que no hay diferencia alguna entre copia y original, y que podemos clonar muchas copias a un coste muy reducido. Ya se nos puede quemar el portátil en el mismo Monte del Destino, que con una copia de nuestros archivos dormiremos tranquilos. Creo que ha quedado claro :-P

Manos a la obra. Lo primero es acordar con nosotros mismos una política dirigida a asegurar la integridad de los datos. Es recomendable efectuar una copia de seguridad al menos una vez al mes, aunque esto es variable: la periodicidad con la que deben copiarse los archivos dependerá de la rapidez con la que cambien. Así, si estamos en pleno proyecto deberíamos considerar una copia semanal o diaria. Debemos preguntarnos qué porcentaje de nuestro trabajo estamos dispuestos a poner en riesgo, y la respuesta nos dará una buena idea de la frecuencia de copia que deberíamos establecer.

Truco vil: defina una política de seguridad y oblíguese a cumplirla.

Aparte de la frecuencia, es interesante establecer el modo. Podemos hacerlo cada vez desde cero o sólo con los ficheros que hayamos modificado (incremental). La copia incremental requiere menos espacio pero tendremos que almacenar los soportes necesarios para restaurar el sistema desde el principio, por lo que es más susceptible a fallos.

Truco vil: realice una copia completa una vez al mes y realice incrementos semanales para los datos que más manipule.

Existe software especializado en hacer copias de seguridad, pero tendríamos que confiar mucho en él para utilizarlo (¿se imaginan que la copia se grabó mal por un fallo en el programa?). Para un usuario mediano, opino que lo más adecuado es realizar una copia sin más de los archivos vitales. Un CD o un DVD al mes no es mucho comparado con el tiempo y el dinero que podemos perder si nos quedamos sin esos malditos archivos críticos.

Truco vil: Olvídese de complicados programas de copia de seguridad y simplifique al máximo.

La mayoría de los usuarios tiene ya grabadora de CD’s, por lo que no es descabellado considerar la copia en este formato para pequeñas cantidades de datos. Si somos más exigentes, deberíamos emplear un DVD, pero tampoco es imprescindible. Yo estuve haciendo copias en varios CD’s hasta hace poco tiempo y alguna vez han sido mi salvación.

A título personal, no soy partidario de incluir en las copias de seguridad información generada por otros que pueda volver a conseguirse: así, la música debería excluirse en principio, así como películas y demás información accesible. Además, se da la interesante circunstancia de que cuanto más inútiles son los archivos, más ocupan estos, así que su sacrificio nos permitirá ahorrar espacio (y dinero). Lo que nos importa es lo que generamos nosotros y de lo que nadie más posee copia.

Truco vil: Si desea ahorrar espacio, olvídese de la música y los vídeos: podrá obtenerlos de nuevo en caso de desastre.

Una buena política de copias nos hace muy poco vulnerables a los virus y otras amenazas… ya no es tan dramático perder los datos si teníamos una copia del día anterior. De hecho, en último término nos asegura la permanencia de nuestros datos más preciados. Por mucho que falle el antivirus, siempre tendremos nuestro CD sobre la mesa con ese trabajo crítico… no debería despreciar esa tranquilidad. Tiene un precio muy bajo…

La batería de 300 horas

No sé por qué tanto revuelo con las nuevas baterías HP que aguantan 10 horas o el nuevo sistema del MIT que logrará una autonomía de 15 horas (y no años, como dicen en Barrapunto…) son puras simplezas cuando uno compara con la que venía con mi MacBook Pro :-P. De hecho, yo mismo que me he dado cuenta esta tarde de que tiene una autonomía de ¡casi 330 horas! Ahí es nada… trece días de uso ininterrumpido y despiadado.

¿No se lo cree? Observe este detalle de mi escritorio:

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La realidad es mucho menos bonita (¡ohhhh!) Se trata de una de esas cosas raras que hacen a veces los ordenadores. La historia es que ayer utilicé la batería hasta que casi se agotó, y a continuación la recargué. Al final del día tuve que volver a desconectar el equipo y nada más tirar del cable de alimentación me apareció lo que han visto… Apenas duró unos segundos, tras los cuales volvió a mostrar las cuatro horas a las que me tiene acostumbrado… :’-(Pero la imagen me pareció curiosa, así que no pude resistirme a capturar la pantalla para la posteridad :-P

Ya no hay excusa

Eso de hacer el vago delante del ordenador se nos pone cuesta arriba por momentos… o al menos es lo que parece, a la vista de lo que me enviaba ayer Misslucifer (¡gracias!):

ejercicion-para-geeks.jpg

Vaya dos días… los dos anteriores artículos (La dura vida de los procesos y El Enigma Hasefroch) han aparecido en méneame y han tenido bastante éxito, sobre todo el segundo. Hasta este momento, y sólo hoy, hemos recibido la friolera de dos mil visitas… que se dice rápido :-) así que creo que mis sufridas neuronas se han ganado un descanso…

¡?nimo que ya casi es viernes!