El discurso definitivo

Este curso, los alumnos de la Ingeniería Técnica en Informática de Sistemas de la Universidad de Salamanca decidieron que querían una ceremonia de graduación en condiciones. Sin entrar a discutir si la ocasión es o no merecedora de tal acto, sí que parece todo un logro –sobre todo teniendo en cuenta que, en su momento, nosotros ni siquiera fuimos capaces de organizarnos para irnos juntos de cañas–.

Como en estas ocasiones se supone que un profesor tiene que leer un discurso o algo parecido, mis compañeros de primer ciclo acordaron encargárselo a un profesor muy bien valorado por todos, Guillermo G. Talaván, que ya ha sido mencionado por aquí en alguna ocasión.

Y por fin, tras algunas semanas de indagaciones y gracias a Elisa, ha llegado a mis manos una copia del discurso. Según me dijeron todos quedaron bastante impactados por el mismo, y después de haberlo leído, tengo que confesar que no es para menos. Y es que desde el primer párrafo la cosa promete:

No conozco a la mitad de ustedes ni la mitad de lo que querría, y lo que querría es menos de la mitad de lo que la mitad de ustedes merece.

Que muchos habréis identificado como la frase que Bilbo pronuncia como despedida, al principio de El Señor de los Anillos, y que además es un curioso juego lógico (apuesto a que los presentes se quedaron tan confusos como los invitados en el libro :-P). El discurso está repleto de referencias filosóficas y sobreentendidos. Entre todos, me encanta la mención a la vieja encina, que se refiere al servidor en el que se prueban las prácticas en el primer ciclo, el venerable y odiado a partes iguales encina.usal.es.

Y como procede en estas ocasiones, no podían faltar algunos consejos para los recién titulados. De todos ellos me gustan mucho algunos que quiero dejar constar aquí:

Comportaos como adultos. Corren tiempos difíciles para la libertad. Y no tanto porque las leyes se endurezcan con o sin motivo, que también, sino por falta de madurez de las personas. Decía Lao Zi: «fa lìng zï zha?ng, dào zéi duo? you» (????,????) que significa: cuantas más leyes promulguemos, pues más criminales habrá. Se nos repite una y otra vez, directa e indirectamente, por activa y por pasiva: por vuestra seguridad no hagáis esto, no compréis este libro, no veáis esta película, hay que cerrar este sitio web, no juguéis a este videojuego violento y amoral… Solo los niños y los locos confunden la realidad con la ficción.

Pero sin duda el mejor…

Sed raros o, como ahora se dice, frikis. Cuanto más, mejor. El hierro le dice al oro, ¡pero mira que eres raro! Si pensáis que una cosa es negra no os importe defenderlo aunque haya doscientos mil en vuestra contra. Veréis cómo, poco a poco, se irán pasando a vuestro bando y todo el mundo dirá que tenéis razón, que la cosa era realmente negra. Es ahora justo el momento en el que os habéis vuelto normales. Debéis pues cambiar inmediatamente de opinión y asegurar que la cosa es más blanca que la nieve.

Para rizar el rizo, termina los consejos con una cita de El Quijote (imposible no reconocerla con lo de la ínsula :-P) perteneciente al Capítulo XLIII. Me habría gustado ver la cara que se le puso a alguno…

Y el discurso concluye así:

«Que la fuerza os acompañe, queridos padawans«.

for (i=0; i<1000; i++) Gracias.

No me diréis que no es una pasada :-)

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2 comentarios

  1. Joer, casi hasta me gustaría haber acabado la carrera para tener un discurso así… Pero qué se le va a hacer.

    En fin, al final la conclusión es: Ser friki mola! ;)

    Saludos!

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