Cuatro años de Segment… eh… de Nosolinux

Mientras andaba escribiendo estas últimas entradas (totalmente carentes, por otro lado, de cualquier tipo de originalidad o imaginación), me di cuenta de que el pasado 15 de diciembre se cumplieron cuatro años desde el primer artículo de este blog (por aquel entonces llamado Segmentation Fault).

Good morning!A lo largo de este tiempo, he escrito 304 artículos contando éste, que han recibido 1.883 comentarios, de los cuales 16 todavía están pendientes de aprobación por su uso intensivo del dialecto hoyganés (pronto publicaré los mejores). Por el camino, he sido bendecido con 69.476 comentarios de spam (en alguno de los meses de mayor inactividad del blog se llegaron a registrar más 10.000). Dicho de otra manera, el 97% de los comentarios recibidos fueron spam. Qué mundo éste.

Para celebrar el aniversario como es debido he sacado el trapo y el abrillantador y hecho algunos pequeños arreglos en la plantilla para intentar mejorar un poco la estética y la navegación, he corregido algunos artículos, he añadido un archivo en condiciones y también he actualizado los favoritos (creo que yo mismo llevaba años sin pasarme por ahí…).

Y ya puestos a contar datos irrelevantes, los diez usuarios que más han comentado en todo este tiempo son los siguientes:

  1. Pau, con 329 comentarios
  2. Misslucifer, con 152
  3. HED, con 81
  4. Marián, con 64
  5. Anonymous, con 59
  6. Treiral_, con 56
  7. Trebol-A, con 56
  8. Inagotable, con 51
  9. Mikel de Tellagorri con 50
  10. Floc, con 49

Pronto recibirán un huevo frito en su domicilio como reconocimiento a su aportación, especialmente el quinto. No son grandes datos en relación a otros blogs, pero cuando empecé con esto no lo habría soñado. Muchas gracias a todos por hacerlo posible.

Curiosamente, este cumpleaños coincide también (más o menos) con el cuarto de Menéame y el cuarto de Sólo otro blog infame. No sé qué pasó (o qué no pasó) en diciembre de 2005 que debíamos de estar todos aburridísimos… felicidades a los dos :-)

Imagen | Yomi Yomi

De manifiestos, manifestantes y manifestaciones

Al final, y en buena parte gracias al lío que se montó, parece que el gobierno acabará por dar marcha atrás y retirará aquella disposición adicional maldita que permitía a una comisión ministerial cortar el acceso a sitios web si consideraban que violaban los derechos de autor. De todas formas, hasta que eso llegue no conviene bajar la guardia. Vale recordar que no se trata aquí de descargas sí o descargas no, sino de la posibilidad de que una comisión formada por políticos, representantes de los “autores” y demás familia, decida si se impide el acceso a sitios web. Hoy es rapidshare, mañana es este blog.

Almeida en la manifestación de BarcelonaNo sé cómo decir lo que quiero decir, pero me resultó algo sorprendente que muchas personas ignoraran o criticaran el manifiesto o la propia movilización. De hecho es curioso contemplar cómo individuos que no mueven un dedo para defender su derecho a la libertad de expresión, se apuntan a toda velocidad al grupo de Facebook que reclama un botón de “no me gusta” en las noticias de los contactos. Supongo que cada uno tiene sus intereses y los defiende, pero con ciudadanos así de implicados, está claro que tenemos lo que nos merecemos.

De otro lado, he leído algunas críticas al manifiesto, muchas de ellas bastante bien fundamentadas, todo sea dicho. Leí también artículos de personas que critican tal o cual punto, o a los redactores del mismo, o la masa aborregada y esas cosas. Personalmente, me gusta que la gente critique. Pero es que si todos fuéramos tan super-guays, tan super-críticos, y tan super-independientes, ese manifiesto (imperfecto, está claro) nunca habría llegado a ser lo que fue, nunca se habría generado tantísimo ruido, nunca nos habrían escuchado, y seguramente esa ley, ahora mismo, seguiría su curso. Supongo que, en determinados momentos, hay que saber guardar las críticas para más adelante y hacer un frente común contra los enemigos de verdad. Como en El Padrino, y tal.

En fin. Cada uno es libre de apoyar o no apoyar, de criticar o no criticar lo que se salga de las narices. Me parece bien y lucharé porque así siga siendo. Eso sí, al menos me gustaría que no malgastaran sus independientes y críticas energías precisamente en llamar borregos a los que sí movimos un dedo para intentar defender las libertades de todos.

La foto que ilustra este post es de Carlos Sánchez–Almeida, otro borrego que acudió, al igual que un servidor, a la concentración convocada en la plaza de Sant Jaume de Barcelona. Intentaron disolvernos instalando en los edificios de la plaza en cuestión una horrible decoración navideña, pero ni con esas. ¡Ja!

Hombre blanco hablar con lengua de serpiente

Por algún motivo, los graves sucesos recientes me han recordado una canción mítica de Javier Krahe. Los tiempos han cambiado, pero la esencia de la acción política parece seguir siendo la misma.

Hombre blanco hablar con lengua de serpiente.
Cuervo ingenuo no fumar la pipa de la paz con tú
¡Por manitú!

Javier Krahe, Cuervo Ingenuo

Por último, me voy a permitir copiar y pegar aquí un artículo de José Ramón Chaves que me ha parecido muy interesante y del que me gustaría especialmente resaltar los siguiente:

La Disposición Final Primera viene cargada de problemas jurídicos de gran calado ya que la gran conquista del Estado de Derecho es que un juez intervenga cuando se trata de intervenir en la propiedad ajena o de limitar derechos. Si sustituimos la garantía judicial por otorgar “un chaleco reflectante? dentro de una Comisión a quien es “juez y parte? como cotitular de los derechos de propiedad intelectual, y si le dotamos de poderes de inspección o policía, y si además cercenamos la mas importante vía de comunicación tecnológica por el puro interés crematístico corporativo, la economía será sostenible pero al precio de una sociedad insostenible.

Por lo demás, recomiendo la lectura del artículo. Es algo largo, pero creo que la ocasión bien lo merece.

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Derechos fundamentales

Como parece que al gobierno y sus secuaces no les gusta nada eso de que los jueces se empeñen en cumplir la ley, y por tanto se nieguen a condenar las páginas de enlaces y descargas, se les ha ocurrido la idea definitiva: cambiar la ley para que sea una comisión y no un juez quien decida sobre la desconexión de sitios web.

Esta inteligente maniobra política pone de manifiesto las que son, a mi parecer, las principales líneas de acción legislativa de nuestro gobierno: ocuparse de problemas que no importan a nadie y, sobre todo, crear comisiones. También pone de relieve esa impecable separación de poderes1 de la que goza nuestro país: el poder ejecutivo hace las veces de legislativo y ahora también de judicial. Por último, nos deja a todos más claro que nunca para quién gobierna el gobierno.

A la larga, una ley de estas características nos deja a todos indefensos ante el arbitrario e indocumentado criterio de una comisión dirigida por los intereses de una industria que agoniza, totalmente fuera del control judicial y democrático. Lo que realmente me preocupa es que, a la larga, esta ley se acabe utilizando para censurar opiniones críticas con esta industria o con el gobierno. Y dado su historial, me quedan pocas dudas de que será así.

El resto me importa poco: siempre habrá una forma de descargar, siempre habrá una manera de escapar a cualquier control o restricción que quieran imponernos, siempre habrá una forma de acceder al contenido que quieran censurar. Y si todo eso deja de existir, simplemente dejaré abierta una conexión inalámbrica para que quien quiera se descargue la música de mi disco duro. Y eso sí, pase lo que pase, para mí este gobierno siempre será el que asestó el golpe definitivo a la libertad en Internet, y votaré en consecuencia.

Por lo demás, sólo puedo manifestar mi total adhesión a lo siguiente:

Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

  1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
  2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
  3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
  4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
  5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
  6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
  7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
  8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
  9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
  10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Actualización: recomiendo la lectura de esta entrevista a David Bravo.

1: No es una casualidad que casi ninguna persona educada en España comprenda la diferencia entre el poder ejecutivo y el poder legislativo.

Pyongyang

No soy un gran aficionado al cómic serio. De hecho nunca pasé de Mortadelo y Filemón –memorables obras que me procuraron muchas divertidas tardes y una miopía de por vida, por culpa de mi costumbre de leer pegado al libro-. Bien, el caso es que hace unos días llegué vía Menéame a un interesante artículo sobre las desiertas autopistas de Corea del Norte. Siempre he sentido una lúgubre fascinación por este país, supongo que debido a que realmente es lo más parecido a 1984 que existe actualmente en el mundo.

La capital de Corea del Norte es Pyongang, nombre que da título también a un cómic del canadiense Guy Delisle, citado en el mismo artículo, en el que cuenta su experiencia en el país en cuestión. Como siempre, leí la reseña, cerré la pestaña del navegador y me olvidé de ello para siempre. Sin embargo, hace un par de días recordé que ahora vivo en Barcelona y que seguramente sería fácil encontrar el cómic en la Fnac. Y lo fue. Creo que estoy empezando a disfrutar de esta ciudad.

Así que el sábado me llevé el cómic a casa y el domingo a mediodía ya lo había terminado. Y me encanta. Es una especie de repaso en primera persona de las experiencias del viaje, todo ello revestido con un sentido del humor bastante ácido aunque de apariencia inocente. Me encanta cómo se centra en esos pequeños detalles contradictorios que hacen que las cosas “no encajen”.

La historia se adentra en la vida cotidiana de los coreanos, mostrando los detalles más inesperados y absurdos de esta singular dictadura en guerra permanente: un líder omnipresente, una economía desastrosa y un control férreo sobre la población civil, inmersa en la pobreza, todo ello aderezado con los implacables guías del dibujante, empeñados en ofrecerle la mejor imagen posible de un país que se desmorona social y económicamente, por encima de cualquier lógica o razón. Son todos temas muy interesantes que aquí sólo puedo bordear, fundamentalmente por una cuestión de salud mental.

Pagué 17 euros por el cómic que considero maravillosamente bien invertidos. Precisamente tenía en la mano la película Das Boot, y pensé que prefería gastar mi dinero en un cómic antes que en una película. Fundamentalmente porque de momento la industria del cómic no hace anuncios con mi dinero para llamarme delincuente. De momento.

La rebelión de las vitrocerámicas

En mi casa toda la vida se cocinó con gas natural, así que he permanecido mucho tiempo ajeno al apasionante mundo de las vitrocerámicas, placas de inducción y demás fauna. El caso es que en el piso en que acabo de instalarme la cocina es eléctrica, así que me está tocando adaptarme a marchas forzadas.

La cosa no va mal del todo: de momento ya he conseguido que no se me quemen las patatas fritas. Aunque lo que peor llevo es la angustia que me produce el que pueda estropearse. La vitrocerámica ha conseguido lo que ni los rayones del iPod ni la batería del Mac habían conseguido: volverme paranoico. Pero lo superaré.

En fin, el caso es que el otro día me encontraba limpiando la placa en cuestión cuando, de repente, empezó a emitir un pitido intermitente mientras mostraba “er 03” en los indicadores luminosos1. Un error, con su código y todo, que se arregló reiniciando la vitrocerámica –como era de esperar–.

Cuando se me quitó la cara de sorpresa busqué el manual de usuario, y al parecer ese error está causado por la presencia de objetos o líquidos sobre los controles táctiles. Supongo que el propio líquido limpiador fue la causa del problema.

Nunca pensé que vería algo parecido… cualquier día se me cuelga y me quedo sin comer. En fin, maravillas de la ciencia moderna.

1: Esos indicadores luminosos, por cierto, se denominan “siete segmentos”. Otro día hablamos de ellos.

La ciencia en España no necesita tijeras…

La mayoría de nuestros altamente cualificados políticos coinciden en que, si queremos tener posibilidades de salir del agujero negro al que nos vamos acercando, debe cambiar el modelo en que se basa nuestra economía. El problema de estas cosas es que no basta con decirlas: hay que actuar en consecuencia. Y eso se nos da mal, y por eso estamos como estamos.

En los presupuestos que nuestro gobierno prepara para el próximo año, la inversión en investigación y desarrollo se recortará, como media, en un 15%. Me parece muy bien que se intente reducir el gasto, pero hacerlo a costa de la investigación científica hipoteca nuestro futuro y el de las próximas generaciones y empeora un panorama ya de por sí lamentable.

En este contexto, hace unos días que desde el blog La Aldea Irreductible se planteó una interesante iniciativa a la que quiero sumarme y que consiste en publicar, en el día de hoy, un artículo que aporte una razón para que no se recorte el presupuesto en investigación. Mi razón es la siguiente:

Gastamos más en cuidar a las plantas carnívoras

Las plantas carnívoras no pueden crecer en cualquier sustrato: hace falta una tierra con una composición concreta, y deben ser regadas con agua destilada o con una solución de ácido sulfúrico con una determinada concentración. Además, la mayoría proceden de pantanos, por lo que no pueden estar sin agua mucho tiempo. A las plantas carnívoras, curiosamente, les cuesta superar las sequías.

Estas voraces plantas han ido, con el paso de los años, agotando su propio suelo. Hasta que hace unos meses, la situación empezó a hacerse insostenible. Y de momento, lo mejor que se les ha ocurrido a los jardineros ha sido gastarse millones y millones para que estas plantas no mueran por la sequía, y puedan seguir cazando insectos desprevenidos.

Las plantas carnívoras son útiles, nadie lo niega. Sin embargo, desde que comenzó la sequía exigen tantos cuidados que ya apenas permiten atender a las demás como necesitan. Hay otras muchas plantas maravillosas en el jardín, plantas capaces incluso de brotar en los más estériles suelos, y que tras florecer se arrugan lentamente, ayudando finalmente a abonar la tierra para el futuro.

Y no tendría sentido podarlas precisamente ahora, cuando el suelo está agotado y el rigor de la sequía se ceba con el jardín.

Un secreto a la vista de todo el mundo

Todas las películas distribuidas en DVD en este nuestro país incluyen un absurdo vídeo que supongo que todos habréis visto en alguna ocasión. Es ese en el que dicen aquello de “no robarías un coche”, “la piratería es un delito” y cosas por el estilo.

No voy a comentar nada sobre el contenido del vídeo porque creo que se comenta a sí mismo. Lo que quiero realmente es descubrir al mundo un secreto que me ha sido revelado y que creo que debe ser difundido. Me explico. Cada vez que uno inserta un DVD con el vídeo de las narices, lo primero que se carga es un menú como el siguiente:

Bien, en dicho menú debemos seleccionar el país. Lo normal, entonces, es buscar España. Para ello, debemos avanzar normalmente dos páginas. Después lo seleccionamos dócilmente y aparece el vídeo ese. Uno robando un coche, otro robando un bolso, otro descargando una película. Lo típico, vaya.

El hecho dramático que descubrí hace un tiempo es que seleccionando cualquier otro país, simplemente no hay vídeo. Uno espera encontrar una traducción, o un mensaje equivalente, pero no. No hay nada. Es decir, como premio por comprar una película, insertar el disco, buscar pacientemente mi país en la tercera página de la lista y seleccionarlo, tengo que ver un vídeo insultante que me llama ladrón por descargar películas, algo que evidentemente no he hecho, porque de lo contrario no tendría el disco. Sin embargo, seleccionando el primer país que aparezca en la lista se accede directamente al menú del DVD. Sin intermediarios.

Claro que esto es sólo una posibilidad. La otra es descargar directamente la película de Internet. Así tampoco hay vídeo…

La última noche en blanco

Pasé en blanco la noche anterior al último examen. No podía dejar de pensar en cuánto iba a cambiar todo. Al día siguiente, habiendo dormido apenas quince minutos, logré aprobar, me tomé una cerveza y me fui a la cama. Había terminado mi ingeniería en informática.

Así que a finales de mayo, con el proyecto de fin de carrera todavía pendiente, volví a Santander. Y entonces simplemente me senté en la playa, sentí el mar, el sol, el viento y la lluvia. Respiré hondo. Quise quedarme allí para siempre.

Cuando acabó junio viajé a Barcelona, de Barcelona a Roma, de Roma a Barcelona y de Barcelona a Madrid, de Madrid a Salamanca y de Salamanca a Madrid, de Madrid a Granada y de Granada, finalmente, a Barcelona. Quise quedarme allí para siempre, y no era la primera vez.

Así que me quedé. Y aquí estoy ahora, a la salida de dos años en los que apenas he tenido tiempo de respirar, descubriendo que prácticamente he olvidado escribir y que ni tan siquiera sé sobre qué podría hacerlo. Creo que he vuelto. Aunque el proyecto sigue pendiente.