Universo Mac (I): Primeras experiencias

Como saben, desde el mes de mayo formo parte de ese reducido porcentaje de usuarios que tienen en su poder un Mac y que además lo utilizan como herramienta principal de trabajo. Pues bien, creo que ha llegado el momento de poner en común mi experiencia en este nuevo y apasionante universo…

En este primer post les comentaré las características de la máquina que tengo en casita, sus virtudes y sus defectos, con lo que estaremos listos para entrar en consideraciones más complicadas. Tengo prometida una entrada a David (¡no me olvido!) donde intentaré responder a la pregunta de si realmente vale la pena saltar de PC a Mac. Lo veremos próximamente.

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Les escribo desde un MacBook Pro, (la gama profesional de los portátiles Apple). El equipo tiene un procesador de doble núcleo Intel Core Duo a 1,83 Ghz, 2MB de caché de nivel 2, un bus frontal de 667 Mhz, 1GB de memoria RAM y creo que no me dejo nada significativo. En cuanto a gráficos, viene con una ATI con 128 MB. Tiene Bluetooth, Wireless y todas esas cosas que vienen en los ordenadores ahora… a mí, desde un punto de vista técnico, me convence bastante. Vale.

magsafe.jpgA mi juicio, lo mejor de los Mac es el grado de elaboración en el diseño de los equipos, realmente están en todo… como portátil, el MacBook tiene detalles muy interesantes, como su reducido tamaño, su diseño compacto y lo poco que pesa. Me gusta especialmente la pantalla panorámica (una vez que te acostumbras no sabes vivir sin ella…) que trae en su parte superior una cámara integrada (la iSight, con una velocidad y una resolución más que buenas). También trae un pequeño mando a distancia, el Apple Remote, para manejar el video o el audio, que por cierto tiene una calidad excelente para ser un portátil.

Aunque sin duda lo que hace que te enamores de la máquina son todos esos detalles de diseño que hacen que a muchos se nos caiga la baba. El cable de alimentación viene con un conector magnético (MagSafe, en la imagen) que se desconecta con facilidad por si alguien tropieza con el cable. El equipo incorpora sensores de luz que retroiluminan el teclado y ajustan el brillo de la pantalla en función de la luz ambiental. A mí estas «pijadas» me encantan, lo reconozco…

El lado oscuro

Bien, en principio todo es bonito, aunque sabemos que rara vez las cosas son tan perfectas (salvo en la publicidad del fabricante…). Principales fallos que he encontrado:

El primero, el precio. Son caros y con ganas (a partir de 1939 €), aunque mi opinión es que vale la pena. Lo segundo, los defectos. Apple sustenta el récord de menos equipos defectuosos del mercado, aunque muchos usuarios se quejan de fallos graves, que no se entienden en un equipo con este precio. El mío ha pasado por el servicio técnico aquejado de un ruido anormal en un ventilador que no han reparado (volverá :-P). De todos modos, en mi entorno inmediato se han comprado tres portátiles a lo largo del tiempo y los tres ha habido que llevarlos a reparar…

Más problemas. Se calienta como un condenado al infierno, y al ser la carcasa de aluminio a veces puede llegar a quemar un poco, aunque precisamente gracias a que es metálico se enfría muy rápidamente, así que yo se lo perdono. Hay personas que han presentado reclamaciones al sufrir quemaduras en las piernas… pienso que no es para tanto.

No engaño. Tiene defectos, como casi todo. A veces se pone tonto. Es caro. Pero cuando lo cierro antes de irme a dormir no puedo evitar pensar que es el mejor ordenador que tendré nunca. Hacemos tan buena pareja… :-P

¿Y si House fuera informático…

… sabría diagnosticar el problema que les presento hoy? Es un reto al que me he enfrentado recientemente, y el post de la siempre magnífica bloguera Ñita me ha dado la idea de proponérselo a ustedes… Para saber cómo arreglar un ordenador primero hay que hacer un diagnóstico de lo que le ocurre, probando y eliminando posibilidades para aislar el fallo.

48993065_79d9306f91.jpgComo me consta que me leen bastantes informáticos, les desafío a diagnosticar qué problema tiene el ordenador con las descripciones que doy (si falta algun dato se puede preguntar en los comentarios). Todos los acertantes recibirán una mención en el Salón de la Fama SF (SFSF) y un vale por una cerveza o refresco por cuenta de la casa (restringido a ciertas ciudades, eso sí… :-P). Bien, ahí va el problemilla:

Paciente: IBM Thinkpad R40, Windows XP más Ubuntu Linux, 256 Mb de RAM, 40 Gb de disco duro, 2 USB 2.0.

Síntomas: Un día los USB dejan de funcionar. El equipo tiene dos puertos, y ninguno funciona. Se han probado un ratón inalámbrico, una cámara de fotos y una memoria tipo MP3, ninguno responde aunque les llega alimentación: el piloto del ratón se enciende, y el display del MP3 también. Todo estos dispositivos han sido probados correctamente en otro equipo, de modo que funcionan adecuadamente.

Cuando uno inserta un dispositivo sencillamente no funciona, y el sistema operativo no muestra ningún mensaje informando de la inserción. En el mismo equipo está instalado Ubuntu, y en el arranque muestra un mensaje de alerta explicando que no encuentra los USB del sistema. Los puertos no funcionan en Windows ni en Linux.

Pruebas llevadas a cabo:

  1. Los puertos están alimentados y habilitados en la BIOS.
  2. Al desinstalar los controladores de los USB en el administrador de dispositivos, Windows los reconoce y los reinstala de inmediato. Si se quitan y se reinicia, vuelve a configurarlos automáticamente, pero no funcionan.
  3. Se desinstalan las últimas actualizaciones de Windows XP, que pueden provocar que los USB no funcionen. Tampoco se soluciona.
  4. Se ejecuta la utilidad de restaurar sistema de Windows, que tampoco arregla el problema. En general, cualquier intento de solución software fracasa.
  5. Se ejecuta PC Doctor (diagnóstico para los equipo IBM) basado en DOS, que comprueba los puertos sin encontrar nada anormal.

¿Ante qué tipo de avería nos encontramos? ¿qué está fallando? ¿cómo puede arreglarse? Chanchanchaaaaannnn…

Actualización: hay una discusión muy interesante sobre el problema en los comentarios, no se la pierda :-)

Ayudando a Google™: Pantallas descoloridas

¡Novedades en SF! Hoy inauguramos esta sección, pionera absoluta, que surge del duro hecho de que una buena parte de las visitas que llegan desde los buscadores contienen términos de búsqueda relacionados con el contenido del blog, aunque no están presentes en el mismo directamente.

Es decir, que Google me los manda creyendo que aquí encontrarán respuestas, pero en ciertos casos no ocurre así. De modo que nos vamos a dedicar a ayudar al buscador: cada vez que llegue una búsqueda en busca de información y no la encuentre, la añadiremos como artículo. De esta manera se creará una especie de corriente de retroalimentación que completará progresivamente los contenidos más solicitados. ¿Qué les parece?

Ayer llegó la búsqueda: «pantalla descolorida«. En principio tiene mal arreglo. Si la pantalla es antigua, puede ser debido al uso… los puntos luminosos estaban construídos con fósforo, que se quemaba al mantener la imagen fija durante mucho tiempo. Por cierto, que ese el origen de los salvapantallas, que lo que hacían era mostrar una imagen en movimiento cuando el ordenador dejaba de usarse, para evitar que el monitor se dañara por mostrar la misma imagen durante muchas horas. ¿Lo sabía?

Puede ser debido también a que el monitor está cercano a una fuente electromagnética: un imán, un móvil, una antena… en los monitores convencionales (las pantallas de toda la vida, que se llaman TRC, tubo de rayos catódicos) la imagen se forma por medio de electrones que se lanzan contra la superficie de la misma a velocidad variable. La presencia de imanes y demás desvía estos electrones, y aunque no pasa nada si sucede durante poco tiempo, una exposición prolongada puede clarear ciertas zonas de la pantalla.

Otra posibilidad es que algún compañero de trabajo haya bajado el contraste con aviesas intenciones… debería comprobarlo. También que estén bien instalados los controladores del monitor, nunca estará de más… aunque probablemente el error se encuentra en el hardware.

1 Bocabyte = 8 Bocabits

Últimamente nos estamos ocupando de temas más mundanos, y hemos hablado bastante de bits, gigas, tamaños de discos, ficheros, de modo que he pensando (¡sí!) que no estará de más comentar alguna cosilla al respecto.

En informática la medida estándar es el bit. Un bit es la unidad básica de información del código binario (el nombre viene de Binary Digit, dígito binario) y como tal, sólo puede tomar solo dos valores: 0 ó 1. Por ejemplo, en el sistema decimal la unidad básica es el dígito decimal, que puede tomar valores de 0 a 9.

Hay que decir que a esos dos valores que puede tomar un bit los hemos llamado «0» y «1», pero podíamos haberlos llamado «Verdadero» y «Falso», o bien «Torete» y «Vaquilla»… el caso es que como a los informáticos parecen encantarnos los números, vamos a usar lo de 0 y 1, que además tiene muchas ventajas a la hora de operar. A una agrupación de bits la denominamos Byte (B, es mayúscula para diferenciarlo del bit, que es una «b»). Normalmente 1 Byte son 8 bits, por eso en castellano utilizamos la palabra «octeto», aunque esta equivalencia no es fija. Un Byte es la unidad mínima de procesamiento de la información. ¿Por qué 8 y no 10 ó 15? La historia es complicada, pero tenemos que pensar que el Byte representa en el fondo la cantidad de bits necesarios para representar una letra del alfabeto en código binario. Y tengo pruebas. Con ocho bits tenemos 256 posibilidades para formar números, esto quiere decir que podemos establecer una equivalencia entre las letras, números y símbolos que utilizamos y un número binario de 8 bits, como «0011 1010». Seguramente estará pensando que 256 son muchos más de los símbolos que empleamos, pero tenga en cuenta que hay que considerar de forma independiente las letras con y sin acentos, las mayúsculas, las minúsculas, el salto de línea, el retroceso…

Si la informática hubiera sido desarrollada en China, donde manejan, vamos a decir 4 000 signos (quien controle del tema que me corrija, aunque es un ejemplo), hoy en día estaríamos utilizando 12 bits para representar cada letra (2^12 = 4 096), con lo cual el byte equivaldría a 12 bits y no a 8… inquietante ¿no?

A partir del byte, la información se agrupa en múltiplos: 1 Kilobyte (KB) son 1 024 Bytes (luego 1 024 x 8 = 8 192 bits), y por cierto, que no es lo mismo que un Kilobit (Kb), que son 1 024 bits. Luego viene el Megabyte, que son 1 024 Kilobytes. Después el Gigabyte (1 024 MB, 1 073 741 824 Bytes haciendo la conversión). Más allá del «Giga» está el «Terabyte», y después un montón que no se usan nunca…

Como ya he comentado alguna vez, esto lo aprovechan los proveedores de Internet (ISP, Internet Service Provider) para proporcionarnos menos velocidad de la que creemos que hemos contratado… así, nos prometen «20 megas», y se aprovechan de la ambigüedad para proveer un ancho de banda no de 20 Megabytes por segundo (MBps), sino 20 Megabits por segundo (Mbps), fíjese que sutil es la terminología (y que delicados los acrónimos…)

Esto significa que la velocidad que contratamos en la realidad es una octava parte de la que pensábamos que nos ofrecían… los 20 «megas» se quedan en ¡¡2,5 Megabytes por segundo!! que es un «poco» menos de lo que nos han vendido…

La utilidad de todo esto es poder representar una gran cantidad de información en forma de unos y ceros, lo cual ya vimos que tenía muchas ventajas… y el ejemplo del ancho de banda de Internet es una muestra más de por qué es necesario conocer algunos detalles sobre informática en esta sociedad, absolutamente dependiente de unas tecnologías que desconoce.

El binario al rescate

alo.jpgEl binario puede ayudarnos a transmitir datos, realizar operaciones lógicas y hasta a Fernando Alonso a contar sus victorias ahora que ya no le quedan dedos… La solución a tan complicado enigma será revelada, como siempre, al final :-P

¿Ha pensado alguna vez por qué utilizamos diez dígitos? 0, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9… casi seguro que se debe al complejo e inaudito hecho de que tenemos diez dedos. Así las cosas, podemos imaginarnos que nuestros antepasados comenzaron a contabilizar las cosas utilizando dedos y luego manos. O sea, treinta ovejas eran tres veces las dos manos. Tirado. Quizá el problema fuera expresar en metros la distancia de la Tierra al Sol, pero tampoco creo que lo hicieran…

Por eso ahora quiero que piense que tiene dos dedos. O mejor, que tiene dos manos (es menos traumático, puede imaginarse con manoplas). No es tan difícil.

Usted puede diferenciar muchos niveles en lo que percibe: puede determinar varios grados de potencia en el sonido (volumen), diferentes intensidades de la luz (oscuro, más claro, brillante, cegador…), muchos sabores… la cuestión es que es muy difícil confundirse en un abanico más amplio de valores. Por ejemplo, puede pensar que hace frío pero no sabrá si hace 20º o 19º. O que no sepa expresar exactamente a qué sabe ese cerdo agridulce… aunque podría establecerlo en una escala, ya que usted emplea una percepción contínua. Sin embargo, para un ordenador, las cosas sólo son verdaderas o falsas, así es más difícil liarse. Los computadores son discretos: los parámetros con los que trabajen sólo pueden tomar un número finito de valores, nada de «sabe como entre amargo y salado», o es amargo o es salado.

En realidad, no se usa el famoso binario por otro motivo. Vamos a ir a algo más terrenal. Tengo un cable por el que puedo enviar lo que sea, imaginemos que puedo transmitir 0, 1, 2, 3, 4 o 5 voltios, para indicar la temperatura del sensor de mi nevera. Parece sencillo pero no lo es, estamos simplificando bastante.

Imagine que el sensor hace una medida, en la nevera hace 1ºC, luego envía 1V por el cable. En el extremo opuesto del cable hay un ordenador guarda el dato recibido en el disco para realizar un seguimiento. Ahora supongamos que hay una interferencia en la transmisión: puede ser debido a mil cosas (una luz que se enciente, un móvil que llama…) y que esa interferencia es capaz de varíar el voltaje que transmitía el cable. No me lo estoy inventando, a eso se le conoce como «ruido».

Como hemos dicho, hay un error en la transmisión y el ordenador receptor recibe 2V en lugar de 1V. Igual no pasa nada si la información que envío es de la temperatura de mi nevera, pero puede ser un problema si es la temperatura del reactor nuclear…

¿Por qué ha sucedido este problema? Porque la diferencia entre los niveles era muy pequeña, y la mínima interferencia era capaz de modificarla. Para evitar éstos problemas, los ordenadores usan sólo dos valores: 0 y 1. Normalmente, cuando quieren decir 0 no envían nada (lógico), y cuando quieren decir 1 envían 5 voltios. De esta manera, una diferencia de 1V no modifica el resultado, ya que si el receptor lee «2V» puede suponer que en realidad el emisor envió «0V».

Ahora, si no se ha dormido, estará usted pensando: vale, pero de esta forma sólo puedo enviar dos valores, 0 ó 1, y de la otra tenía un abanico de cinco… he perdido «resolución», ya no puedo informar de cinco valores diferentes sino sólo de dos… ¿qué hago?

Yo no veo problema… cuando contamos en sistema decimal (de 0 a 9) y llegamos al 9, tomamos una combinación de los primeros símbolos (10) y así representamos todo. La magia del binario es que podemos representar el valor que queramos combinando ceros y unos.

Así, vamos a empezar por el principio… si sólo tenemos 0 y 1, ¿cómo representamos el 0? ¡con un 0! ¡bien! ¿el 1? con un «1». Vale, ¿cómo escribimos el 2 en binario? esto es más difícil… «10». ¿el tres? «11» ¿y el 4? pues «100»… ¿no se aclara? veamos:

Número Binario
0 00
1 01
2 10
3 11

Es muy sencillo: sólo se trata de ir agotando combinaciones entre los dos dígitos. Para representar los números del 0 al 3 (los cuatro primeros) necesitamos 2 dígitos binarios, 2 bits. Para representar los números del 0 al 255 (los doscientos cincuenta y seis primeros) necesitamos 8 bits. ¿cómo lo sé? Porque 2 elevado a 8 es 256. Si recuerda la combinatoria, 256 son las posibles combinaciones que pueden formarse con ocho números utilizando dos. símbolos.

En el caso de que quisieramos representar los ocho primeros (del 0 al 7) necesitaremos tres dígitos, es decir, 3 bits:

Número Binario
0 000
1 001
2 010
3 011
4 100
5 101
6 110
7 111

El binario nos da mayor potencia expresiva: utilizando cada dedo de la mano como si fuera un bit, puede estar a 0 (recogido) o a 1 (extendido), lo que nos permite, si usamos las dos manos, contar hasta 1023 (10 bits)… es bastante, ¿no les parece?

Creo que de momento a Fernando Alonso le valdrán las manos para contar sus victorias… ;-)

Guía crítica para elegir ordenador (y II)

RamEn la primera entrega de esta guía hablamos sobre procesadores, buses y cachés, y cómo influyen en el rendimiento. Pero si quiere velocidad con mayúsculas, equipe a su ordenador con mucha memoria RAM. La RAM (Random Access Memory, Memoria de Acceso Aleatorio) es un tipo de memoria que se inserta en plaquitas en las tripas de las computadoras. Es una memoria de acceso muy rápido, mucho más que un disco duro: por eso se utiliza para almacenar los datos temporales con los que estemos trabajando. Para que lo entendamos, sería como la bandeja de documentos que tienen algunos directivos sobre el escritorio: almacena el trabajo actual, y cuando ese trabajo se convierta en definitivo, se archivará en su lugar correspondiente. Para quien utilice esos documentos, es más sencillo y rápido cogerlos de la bandeja que bajar al archivo. Bueno, pues esto viene a ser lo mismo.

RAM hay de muchos tipos y velocidades, y evoluciona constantemente, así que no voy a liarle hablándole de un montón de siglas imposibles de recordar… puede guiarse por la cantidad que tenga instalada. Para funcionar con Linux 128 Mb sobran en la mayoría de las distribuciones, aunque con más de 512 Mb la cosa irá bastante mejor. Si usa Windows XP, 256 Mb funcionan bien, pero personalmente creo que es mejor idea tener 512 Mb. De todos modos, y siempre desde mi óptica, el número mágico es 1 Gb. Con esto todos los equipos corren que se las pelan.

Los principales distribuidores de informática personal están montando entre 2 Gb y 4 Gb, actualmente. La cuestión es que usted rara vez tendrá una carga de 3 Gb en la memoria, salvo que trabaje con herramientas profesionales muy específicas (y muy complicadas). Por otro lado, si instala 2 Gb puede que al principio le sobre, pero con vistas al futuro será una buena idea, puesto que los programas cada vez necesitan más recursos. Aquí puede dejarse aconsejar, pero tenga presentes sus necesidades…

Otro parámetro que ha experimentado una evolución asombrosa es la capacidad del disco duro. Hace unos siete u ocho años, se comercializaban discos de entre 4 y 10 Gb. Hoy en día el tamaño medio está situado entre los 80 y 100 Gb, aunque en mi opinión 40 Gb sobran. Una vez más, no se deje deslumbrar por los números: probablemente nunca llenará 200 Gb salvo que se dedique a la edición de vídeo (por ejemplo).

Y ahora vamos a ver algunos detalles: si tiene un disco grande, le vendrá bien una grabadora de DVD para cuando llegue el complicado momento de la copia de seguridad. No descuide el equipamiento como una buena tarjeta gráfica, aunque si no va a utilizar videojuegos en su equipo le valdrá con una normalita: las buenas cargan mucho el ordenador y pueden llegar a ser muy caras. Preste atención a que tengan «memoria dedicada», que quiere decir que no utilizarán la memoria principal de ordenador, sino que utilizarán una pastilla exclusiva que traen instalada.

Las tarjetas de sonido son, hoy en día, sencillamente excelentes. Si se dedica a la música o le gusta disfrutarla gástese un poco más y compre una realmente buena. Pero ojo: no se fume 200€ en una tarjeta de sonido y luego la conecte a unos altavoces de 2€ porque habrá hecho muy mal negocio. Cuide la proporción de los componentes que adquiera, y no se gaste 1000€ en el sonido para terminar escuchando emepetreses de gomaespuma (lo cual es muy respetable y divertido, pero no requiere una gran calidad…). Puede sonar obvio, pero no debe serlo tanto cuando uno ve las cosas que ve… :-P

Una vez más: consulte, busque, sea crítico, no se fíe. Respecto a la velocidad, si quiere que las aplicaciones se incien rápido y que el SO tarde poco en arrancar, es mejor poner mucha memoria RAM, el procesador no influye tanto como nos venden… bien, hasta aquí nuestra pequeña guía, espero que le haya gustado…

Guía crítica para elegir ordenador (I)

En la FAQ de todo informático está la pregunta «voy a comprarme un ordenador, ¿cuál elijo?». El mercado evoluciona muy rápido, pero como en SF somos gente tranquila, vamos a dar algunas guías generales para la complicada tarea de encontrar un buen ordenador. Y sobre todo para no dejarnos saturar ni convencer por argumentos y datos irrelevantes…

Como estímulo y recompensa para los más perseverantes, al final del post les regalo una herramienta de soporte a la toma de decisiones que sin duda les resultará de más utilidad que la mayoría de los vendedores de equipos y la publicidad del fabricante… ¡no use la barra de desplazamiento, que le veo!

Bien, lo primero es elegir arquitectura. Como por algún motivo todo el mundo parece preferir un PC a un Mac, vamos a centrarnos en los primeros. Sólo apuntar que los Mac son todos bastante buenos, aunque de vez en cuando los modelos recientes presentan algún problema. En general resultan aunque un poco más caros, y como todo, tendrán inconvenientes que espero ir descubriendo. Pero eso es otra historia. Ahora vamos a los PC, que son los ordenadores de toda la vida (que ningun maquero me lapide por decir esto)

El primer parámetro importante es el tipo de procesador y la velocidad del mismo. El procesador es el «cerebro» del ordenador, y la intención es que sea lo más rápido y barato posible. Actualmente, en la informática personal se comercializan preferentemente procesadores de Intel y AMD. Generalmente los AMD son más baratos y ya están disponibles masivamente en 64 bits, mientras que los Intel más extendidos solo pueden funcionar a 32 bits, auunque esta situación no va a dudar mucho tiempo.

Una explicación accesible a todo el mundo de qué son los 32 y los 64 bits nos llevaría varias entregas y tampoco es tan importante. Le basta saber que un microprocesador de 64 bits tendrá un rendimiento superior a uno de 32, aunque hasta que todo el hardware y el software se diseñe específicamente para ello no veremos grandes avances.

Me he ido por las ramas, pero creí conveniente aclararlo. Personalmente, no me atrevo a recomendar Intel o AMD, puesto que no quiero ser descuartizado por los partidarios de ninguno de los dos bandos. Mi PC de sobremesa es un AMD K-7 y funciona a las mil maravillas. Por su parte, Intel ha desarrollado recientemente una tecnología muy interesante, denominada Intel Core Duo, que en la práctica significa que el ordenador rinde bastante más.

Aparte del modelo y el micro y la marca, nos suelen vender la velocidad, medida en GHz. Dados los sistemas actuales, desde mi punto de vista existe muy poca diferencia entre 1 GHz y 2 GHz. Alguien puede pensar que el doble de velocidad debe notarse de alguna manera, pero sucede que 1 GHz es una velocidad tan elevada que apenas apreciaremos una gran mejora con respecto a 2 GHz. Además, si por ejemplo la memoria funciona a una velocidad menor que el procesador, éste va a tener que «esperarla», lo cual ocasiona que el rendimiento real sea menor del esperado. Esto mismo sucede para el resto de dispositivos. Así que no se deje deslumbrar por los números espectaculares.

Hay otros parámetros más importantes que la velocidad del micro, como la del «bus«. Podemos ver a un bus como un cable que une diferentes dispositivos dentro del ordenador. El procesador es como la capital del país, con un tráfico muy pesado, aunque más o menos llevadero. La capital necesita comunicarse continuamente con las provincias, al igual que el microprocesador necesita comunicarse con la memoria o con la tarjeta de lo que sea. Las carreteras que unen la capital con las provincias equivalen al bus.

Si este bus es lento es como si comunicamos a Madrid con el resto con caminos de cabras (bueno, ahora que lo menciono…), lo que supondría que la capital iba a funcionar funcionando a un rendimiento muy bajo debido a las malas comunicaciones… Por eso es necesario prestar atención al dato de la velocidad del bus, concretamente del frontal. Ahora creo que funcionan a unos 667 MHz, y van bastante bien. Téngalo presente.

Otro parámetro bastante desconocido relacionado con el microprocesador es la memoria caché. La caché es una memoria muy muy rápida (y por tanto muy cara). Por eso los ordenadores no tienen mucha, en torno a los 2 MB actualmente. La caché, más o menos, son unos circuitos que además de funcionar muy rápido están cerca de la CPU, para que así el acceso a los datos sea aun más eficiente.

¿Para qué sirve la caché? Normalmente los datos, cuando son accedidos por la CPU, se copian en la caché, de modo que los sucesivos accesos son más rápidos (el procesador no tiene que «irse» hasta la memoria principal constantemente, lo cual es mucho más lento). No voy a dar más detalles porque nos saldrían raíces, le basta saber que se trata de un parámetro interesante que debería tener en cuenta.

Insistiré próximamente sobre ello: sea crítico. Conozca lo que compra, sea consciente de sus necesidades, no se deje llevar por la simpatía de los vendedores y ofertas del estilo «Wooow» o «yo no soy tonto», que pretendan de alguna manera anular su capacidad de discernir… y sobre todo, compare. Bien, dicho esto, y ya que lo prometido es deuda, les presento un fantástico artefacto que sirve como soporte a la toma de decisiones:

Ayudante

Con lo que me despido hasta la siguiente entrega ;-)

¿Por qué Silicio?

Seguro que ya saben que los componentes informáticos están construídos de Silicio, y de hecho, éste es el elemento «padre» de la electrónica. Pero ¿por qué?

Silicio

El motivo fundamental, aparte de su abundancia (hay Silicio a patadas) es que éste material es un semiconductor. También se usa el Arsenuro de Galio (AsGa), si no me falla la electrónica que aprendí hace dos años (a veces me sorprendo a mí mismo con esta información latente) que tiene peores características que el Silicio.

¿Qué son los semiconductores? Nos han enseñado desde pequeños que los materiales conducen o aíslan la electricidad, pero esto no parece del todo cierto. Así, existen los semiconductores, que son materiales que conducen o no de acuerdo con ciertas condiciones en las que se encuentren. Suministrando cierta energía podemos conseguir que conduzcan la electricidad, e incluso regularla, al «romperse» la barrera aislante que separa la banda de valencia de la de conducción:

Bandas de energía

¿Y qué tiene que ver todo esto con la informática? Bien, tenemos que irnos a los inicios del invento. En los ordenadores, la información se transmite mediante impulsos eléctricos, como en el cuerpo humano. Sin embargo, no nos sirve un valor de tensión constante: un cable transmitiendo 5 voltios permanentemente no informa de muchas cosas. Lo que nos permite transmitir información son las variaciones de la tensión de los circuitos: combinaciones de voltaje, del estilo «ahora 5 voltios, ahora nada, ahora otra vez 5 voltios…» a las que podemos asignar un significado en código binario…Resumamos: hemos dicho que para transmitir información en los ordenadores necesitamos poder regular la electricidad en las conexiones. Ahora bien, si tenemos elementos (como los semiconductores) que pueden conducir electricidad o no dependiendo de la energía que les apliquemos… ¿no podríamos usar semiconductores para regular la tensión eléctrica que pasa por los circuitos del ordenador? Evidentemente la respuesta es que sí. Y de ahí viene precisamente su importancia…

Esos viejos cacharros

Los ordenadores son calculadoras grandes y bonitas, pero calculadoras al fin y al cabo. Sin embargo las tiramos a la basura, aunque un día nos fueron útiles. Así que la pregunta es: ¿podemos reciclar esos ordenadores?

Vamos a pensar en una máquina que haya quedado anticuada hace tiempo, por ejemplo una del modelo i80486 (del año 1989), conocido como «486», a secas… Éstos equipos son capaces de ejecutar Windows 95 por los pelos (y tanto…). Pero quedaron miserablemente anticuados. Llegó el Pentium, una revolución en su momento y con su ascenso cayeron en el olvido. Quienes sólo intentaban vender más y más, nos convencieron de que había que cambiar, rendirse a la nueva generación de bla bla bla… ya se sabe.

En general las empresas utilizan una cantidad muy significativa de recursos en intentar que consumamos más. Y en la informática, nos han convencido que todo se actualiza, que hay que renovar el equipo cada seis meses y que lo mejor es olvidarse cuanto antes de los viejos trastos.

Bien, es posible que en la práctica un ordenador medio quede obsoleto en pocos meses, pero eso no significa que quede inútil o que haya que tirarlo a la basura. De hecho, salvo que lo queramos para cálculos complicados o para el juego de moda (lo que es más habitual…) no deberían importarnos más o menos gigaherzios, megas de memoria o lo que sea.

El episodio más desgraciadamente divertido lo viví hace unos meses. En el instituto donde trabaja un familiar retiraron los ordenadores de los despachos, unos flamantes Pentium III, para sustituirlos por otros más modernos, Pentium IV. Sin embargo, uno se pregunta qué necesitan hacer en un instituto de secundaria que no es posible en un PIII, que sigue siendo tan bueno como cualquier otro procesador a la hora de manejar una base de datos o un documento de texto. De hecho, seguramente obtendrían más rendimiento si se ampliara la memoria de los PIII (se puede comprar mucha memoria por el precio de un PIV). Pero supongo que estas consideraciones no importan a los políticos, quienes habitualmente prefieren sus números («se han comprado mil ordenadores para los institutos de la región») que un incremento real de la eficiencia, o que el aprovechamiento de los recursos.

No sé por qué se ven ordenadores en la basura, y de hecho, ordenador que veo tirado, ordenador que me llevo a casa. Es como recoger gatitos abandonados, sólo que en vez de cuidarlos les arranca uno los componentes para otros gatitos…. vaya, creo que he puesto un ejemplo muy malo :-P. Digamos mejor que es como recoger piezas de Lego del suelo. Al final uno consigue hacerse un juego completo…

Un 486 o un Pentium I pueden realizar muchas tareas interesantes. Un Pentium puede ser un servidor de impresión o un banco de pruebas para componentes. En un 486 se puede instalar Windows 95 y experimentar cuanto se quiera. Aunque Windows requiere cada vez máquinas más potentes para funcionar, no ocurre lo mismo con Linux, que va bien en casi todos los sistemas.

Los Linux en su mayoría pueden funcionar en modo texto en la mayoría de los 386 y 486, dependiendo de la memoria RAM que tengamos instalada. Existen distribuciones específicas para instalar en éstos equipos, con entornos gráficos muy optimizados, que funcionan de maravilla.

Quien escribe tiene un 486 funcionando con Debian en modo texto y va como un tiro (dentro de sus posibilidades). Antes tenía Windows 95 y aquello era un infierno… No les voy a mentir diciendo que utilizo este equipo a diario, pero cuando todo falla está firme en su posición dispuesto a ayudar a terminar esa práctica rebelde. Otro 486 está artísticamente decorado y monta Windows 3.11, más que nada por tener algo, aunque a veces ha sido útil tenerlo a mano. También tengo un Pentium I con Windows 98 y Mandrake en modo texto, con su arranque dual y todo. ¿Por qué tengo Windows 98 instalado a estas alturas? Muchas veces aprende uno cosas y trucos pasados de moda que solo funcionan en este sistema, y no está de más tenerlo a mano. Además, es un ordenador perfecto para hacer pruebas con material peligroso sin remordimientos. Uno me lo regalaron, los otros los tenía ya, así que no me he gastado ni un duro.

Hay muchas formas de poner un ordenador antiguo a funcionar. Incluso se puede crear un clúster con un montón de equipos y volar libre… Bien, imaginemos que alguien le regala un equipo anticuado, o se lo encuentra en la basura de una oficina bancaria ¿cómo reciclarlo?

  1. Destrípelo sin piedad. ?bralo, estúdielo (si modifica algo anote cómo estaba antes de tocarlo). Observe las conexiones, los circuitos. Límpielo con una aspiradora pequeña o un paño seco. A conciencia. No puede imaginarse usted cuántos componentes se queman por culpa del exceso de polvo ni cuantos ventiladores se bloquean llevándose consigo media placa base. Un ordenador tiene que estar limpio.
  2. Conecte un monitor y un teclado, un ratón si se puede. Obtenga información sobre el tipo de procesador, la cantidad de memoria y el disco duro. Si es un 486 puede instalar Windows 95, aunque en su lugar yo instalaría un Linux. Hay miles de distribuciones reducidas que arrancan en uno o dos disquetes, busque.
  3. Investigue en los archivos que contenía el ordenador, si encuentra algo útil guárdelo. Luego formatee el disco, repárelo si es necesario e instale un sistema operativo, el que haya elegido.
  4. Busque una utilidad para el equipo. Ahí van algunas sugerencias:
    1. Miembro de clúster (sólo modo experto)
    2. Servidor de impresión
    3. Proxy
    4. Cortafuegos
    5. Servidor de una base de datos pequeña
    6. Almacenamiento de ficheros compartidos
    7. Servidor de hardware compartido
    8. Banco de pruebas de software
      1. Análisis de rendimiento
      2. Estudio de virus

Y seguro que me dejo un montón de cosas… éste es un mundo enorme, explórelo. Sólo he dado aquí unas guías, espero que quienes lean esto cambien su forma de ver estos viejos trastos. En su momento fueron proezas tecnológicas, y la evolución normal de los sistemas los ha dejado en la cuneta. Pero se merecen otra oportunidad, seguro que aún pueden serle útiles, y además ayudará usted al planeta, que ya no puede con tanta basura…